jueves, 19 de abril de 2012

Ganas de perder el tiempo

No sabéis la de cosas inexplicables que tengo la oportunidad de percibir durante mi horario escolar. Aunque en su mayoría son todas buenas, hay algunas que me llaman especialmente la atención, pero sobre todo una: perder el tiempo. A menudo veo como hay personas que no tienen nada útil en lo que emplear su tiempo y se afanan en no hacer nada (aunque esto resulte contradictorio, puesto que ya de por sí, no hacer nada supone hacer algo). Pues toma, tengo la suerte o desdicha de contemplar a diario, gente joven que no aprovecha su efímera existencia en vivir la vida (y entiéndase esto como hacer otras cosas distintas a pasarlo bien, como esforzarse, sufrir un poquito....) Si hay algo que los jóvenes debemos de cuidar con tesón es nuestro tiempo. NO vale igual el tiempo de un chaval al de un anciano que ya ha vivido lo que tenía que vivir. Y sin embargo observamos como el viejo, se afana en exprimir cada segundo, pues sabe que le quedan pocos, y se aferra a ellos como si se le fuera la vida (nunca mejor dicho).
Todas estas reflexiones que planteo aquí, no tienen ninguna base si en primer lugar no buscamos una definición de tiempo. ¿Qué es el tiempo? ¿Es un invento humano? ¿Existe en realidad? ¿Por qué mi cuerpo va cambiando con una determinada rapidez y de una determinada manera? ¿Alguien ha visto, tocado, sentido, oído al tiempo? Yo, en mi humilde aportación, tengo que decir, que no sé decir qué es el tiempo. Por eso espero que los físico, filósofos o intelectuales competentes sean lo suficientemente sagaces como para resolver este problema de términos. Pero lo que está claro es que, hay que saber cómo malgastar tu tiempo. La vida tampoco debe ser una vorágine de acontecimientos, sino que también necesita su descanso paulatino y su monotonía. Lo que hay que evitar es un exceso de esto último. Porque todo en su justa
medida y bien dosificado es beneficioso. De tal manera que ''malgastar'' tus minutos en no cumplir con tus obligaciones, te da a veces ese respiro que necesitas y ese soplo de fuerza tan importante. Pero también hay que saber perder el tiempo. Hay que saber cuándo parar, qué hacer o no hacer, y por supuesto, con quién. 
Yo animo a todos mis lectores a que de vez en cuando dejen a un lado su frenesí rutinario, y se dediquen un poco a deleitarse en la contemplación parsimoniosa del universo. Ser un simple espectador, estar desde la barrera. Y con las pilas recargadas (y también una dosis de mala leche), empezar de nuevo con tu vida caótica. Este ciclo de on-off es lo que hace que ''perder el tiempo'' tenga en sí mismo, una razón necesaria y optimista para existir y estar presente en la vida humana.
Lo que no se debe permitir, es que te consuma la tranquilidad, la inactividad y la pereza. ¡Qué gran problema! No podemos tirar la toalla NUNCA, hasta que el último de los segundos se haya consumado. Siempre hay una nueva oportunidad para hacer algo nuevo o para emprender viejos proyectos. El tiempo siempre da alguna que otra oportunidad, al menos cuando eres joven. Por eso, si eres inteligente sabrás aprovecharla y dar un norte auténtico y activo a tu vida. No la desperdicies, pues hasta la vida más miserable, puede hacer algo grande. Sólo se necesita tiempo ¿crees que después de esto puedes darte el lujo de perderlo?
Saludos.
Andrés

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